lunes, 18 de noviembre de 2013

Asocian la testosterona con el riesgo cardíaco en hombres mayores

Traducido del inglés: jueves, 7 de noviembre, 2013

Por Genevra y Pittman
NUEVA YORK (Reuters Health) - Una nueva investigación demuestra que los hombres que utilizan testosterona son más propensos a tener un infarto, un accidente cerebrovascular (ACV) o morir en los próximos años.
El estudio incluyó a hombres de unos 60 años. La mayoría tenía obstrucciones en las arterias cardíacas, hipertensión, diabetes y otros trastornos. De modo que se desconoce si los resultados podrían aplicarse a los hombres más jóvenes y saludables que utilizan el tratamiento hormonal.
"Plantea si los médicos y los pacientes deberían considerar los riesgos potenciales, como los que estudiamos, cuando analizan el uso de la terapia con testosterona", dijo el coautor, doctor P. Michael Ho, del Sistema de Salud de Asuntos del Veterano, Eastern Colorado, Denver.
La testosterona está indicada para los hombres que producen poca cantidad de la hormona, lo que se conoce como hipogonadismo. En ellos, la testosterona mejora la potencia y el rendimiento sexual.
Pero las campañas publicitarias de esas terapias estarían orientadas a un grupo más grande de hombres, los que están cansados o deprimidos, por ejemplo, y que no tienen niveles bajos de la hormona. En los últimos 10 años se triplicó la cantidad de hombres de mediana edad que toma testosterona en Estados Unidos.
El equipo de Ho asegura que aún se desconocen los riesgos en el largo plazo. Algunos estudios sugieren que la testosterona agravaría la apnea del sueño o provocaría cáncer prostático.
Los autores reunieron información de unos 8.700 hombres con bajos niveles de testosterona atendidos en los hospitales de Asuntos del Veterano. A todos se les había realizado un examen para detectar la acumulación de placa en las arterias coronarias entre el 2005 y el 2011. El equipo utilizó ese examen para evaluar la salud cardíaca inicial de cada paciente.
Después de esa evaluación, uno de cada siete hombres comenzó a utilizar geles, parches o inyecciones de testosterona. A los tres años del examen, el 20 por ciento de los que no habían utilizado la hormona tuvo un infarto, un ACV o murió, comparado con casi el 26 por ciento de los que había usado la terapia.
Tras considerar el alcance de las obstrucciones arteriales iniciales, el equipo estimó que el uso de la hormona estaba asociado con un 29 por ciento más riesgo de sufrir un infarto, un ACV o morir.
Las variaciones de la presión o el colesterol o el uso de fármacos para el corazón no lograron explicar esas diferencias, según publica el equipo en Journal of the American Medical Association.
El hecho de que los usuarios de testosterona padecieran más trastornos cardiovasculares "indica que, quizás, algo sucede en ese grupo", opinó la doctora Anne R. Cappola.
FUENTE: Journal of the American Medical Association, online 5 de noviembre del 2013.
Reuters Health

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