lunes, 20 de diciembre de 2010

Punto “P”: placer sin límites para los hombres

El punto G femenino lleva consigo mitos sobre su existencia y su localización. Los hombres, por su parte, también tienen el suyo, que es llamado punto P.

Al respecto, el sexólogo César Pérez explica: "El punto P es lo que biológicamente se conoce como próstata, que es una glándula del tamaño de una avellana o castaña con terminaciones nerviosas, la cual produce el líquido seminal que protege y nutre a los espermatozoides contenidos en el semen. Se encuentra abajo de la vejiga, en el cuello de ésta y rodea a la uretra."

Lo importante y que causa temor a muchos hombres es la forma de acceder a ese punto lleno de excitación y placer, ya que está en la parte interna de los órganos sexuales pélvicos, debajo de la vejiga y junto al recto. "Sólo se puede palpar haciendo tacto ano-rectal. Es decir, introduciendo un dedo por el ano", explica César Pérez.

Esta mítica zona comparte con el G femenino el hecho de ser áreas sensibles que, al ser estimuladas, produce una sensación de placer combinada con orgasmo. Al estimular el punto P se puede, incluso, sentir como cuando se tiene ganas de orinar, pues la vejiga se encuentra cerca.

El experto indica que sí está comprobado que el punto P es causante de una mayor excitación, orgasmos más intensos y una eyaculación más potente.

El ruido que causa la sola posibilidad de investigar u oscultar esa parte donde se encuentra el punto P es grande. "Hay que saber romper muchos miedos y mitos, pues tocar el ano no es una práctica frecuente entre hombres heterosexuales.

"Uno de los principales mitos, que además tiene que ver con la parte social, es que si un hombre permite ser tocado, o más aún, si se deja introducir "algo" que le causará placer, tiene el riesgo de convertirse en homosexual, lo cual es falso, porque en una relación entre hombres existe un vínculo erótico y afectivo", afirma César Pérez.

Si me animo, ¿cómo le hago?

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